24.7.17

Caradamianto, el caradura mediático


1a. quincena, agosto 2017



La impávida insolencia con que Mujica ardió sin quemarse en medio de una multitud, recostado a los improperios políticos que Chomsky dirigía contra los alicaídos “progresismos” de la región,1 provee una excelente oportunidad para profundizar acerca de la transformación del poder en curso. Excelentes análisis de estimados colegas y amigos han abierto un interesante debate sobre el revelador desparpajo del “presidente más pobre del mundo”.2 A nadie le quedará duda, tras el ominoso silencio que cundió en medio de la vergüenza ajena, que la misma pobreza no galardona a un “pobre de espíritu” y a un “pobre de vergüenza”, aunque entre tan disímiles especies de humildad medie la opera pop Jesucristo Superstar.

Del “asado del Pepe” al “porro del Pepe”

La primera cosa a señalar, para entender este bochornoso mutis de respuesta, es que Mujica no parece haber urdido esta escena mediática. Igualmente se equivoca quien atribuya al ex-presidente haber pergeñado la casualidad propicia y progresiva por la cual el MPP (plataforma electoral que integra Mujica) pasó de “extrema izquierda” a “profundo voto”. Como lo señala Zabalza, quien intentó resistir a ese declive moral hacia las alturas institucionales, lo ideológicamente canallesco vino con una progresión electoral que ni siquiera se esperaba.3 El arribismo no defiende programas, sino un pragmatismo de la actualidad. En todo ese proceso Mujica operó como el vector mediático, que sin “solución de continuidad” (como se decía antaño) llevó del “asado del Pepe” al “porro del Pepe”.

Cuando estamos ya ante “el porro del Pepe”, parece razonable afirmar que tampoco hubiera habido “asado del Pepe” sin reproducción ampliada que asegurara la irradiación de la imagen. Conviene entonces remitirse a las primeras “economías” mediáticas de esta difusión. Quizás una de las iniciales, incluso  en los albores de este siglo, fue “no sea nabo Neber” espetado por Mujica a Neber Araújo, periodista de amplia incidencia entre amplios sectores de la opinión pública. Este incidente es muy revelador. ¿Por qué los medios no forjaron un cordón sanitario ante el ataque a uno de sus operadoradores mas notorios del momento, e incluso se difundió ampliamente el exabrupto? La razón es muy simple: los exabruptos en los medios generan rating y el rating genera ingresos publicitarios (los programas de chimento (particularmente, aunque no sólo en la TV argentina, son el mejor ejemplo).

¿Por qué Planeta le encarga a una periodista que ya ha abierto un capítulo negro y escandaloso del “delito organizado”,4 que escriba un libro sobre un ministro (Eleuterio Fernández Huidobro)5 que fue asimismo piedra del escándalo a partir de las piedras que él mismo lanzaba contra tirios y troyanos? La respuesta es la misma, Planeta no está comprometida ni en un sentido ni en otro con el proceso político uruguayo, pero es una empresa multinacional que sabe de rating y de ventas. Mezclar en un mismo cóctel a un personaje ministerial que ha contado una novela sobre sí mismo, que además intersecta con un pasado a todas luces no superado (véase sino el polvo levantado por el “caso Amodio” igualmente vinculado al pasado de la guerrilla, o el ingente número de libros sobre el mismo tema) y una periodista con capacidad de indagación y sin pelos en la lengua, no puede sino ser un éxito de ventas en librerías, sobre todo en un país que vive al vaivén del sistema de partidos.6

Además del impacto en las costumbres que asegura el rating, Mujica cuenta con otro elemento personal que suscita el apetito de los medios. Lo voy a explicar con una anécdota, siempre más efectiva que una fundamentación que puede parecer sesgada en su planteo. Días pasados participé de un evento académico, en cuyo desarrollo un colega se refirió a la campaña mediática de la actual derecha española contra Podemos. Como se sabe, este partido se ha inspirado relativamente en procesos latinoamericanos para sus propuestas, pero la derecha ha doblado la apuesta sobre la figura latinoamericanista y presenta a Pablo Iglesias, entre otros de su partido, como émulos de Chávez, de Morales o de Cristina Fernández.

Según relataba mi colega, el estigma mediático utilizado por la derecha recurría a aquella escena en que el rey Juan Carlos le recriminó a Chávez “¿porqué no te callas?”. Sin duda esta caricaturización tiende a mostrar bajo un cariz peyorativo a Podemos, utilizando la imagen de procesos extremistas, empobrecedores y caóticos que los medios dominantes han asociado con Chávez, Morales, Correa o Cristina Fernández. Ahora, si se trata de pintar con los trazos más gruesos y peyorativos a Pablo Iglesias y a Podemos ¿quién mejor que Mujica para ridiculizar la figura de una izquierda chabacana, mal hablada y desprolija?

Sin embargo mi colega excluyó explícitamente a Mujica del grupo de “símiles simiescos” denostados por la derecha española. ¿Cuál es la razón? Sin duda, que no se asocia a Mujica con un planteo inquietante para las derechas, sino con un trasfondo de buenas intenciones y renuncias personales que conforta, ante todo, el status quo tal como lo promueve la dominación: operaciones bursátiles y cambios en el alma.

Mujica reúne entonces dos ingredientes fundamentales para incrementar la bulimia empresarial que cunde en los medios a través del rating: choca a las costumbres de forma que promueve el impacto mediático y aumenta la audiencia, mientras se lo percibe de “bajo riesgo editorial” -no olvidar que los medios dependen de la publicidad estatal y empresarial- en tanto conforta el status quo, ante todo por la insistencia en una moralina tan inocua como conformista. Se promueve así un “izquierdismo” de pacotilla, alimentado de miserabilismo ideológico y buenas intenciones abaratadas por docena. ¿Sino cómo explicar el estupor que cundió -intramuros y extra-muros- cuando Chomsky desgranó en tres frases, a centímetros de la piedra que lo enrostraba a su lado, el abc de cualquier planteo crítico actualizado?

No se trata de la política de Mujica, sino de la política de los medios

Llegados a este punto, se percibe que no se trata de Mujica como político, sino de la política de los medios. Esto explica como el fantoche declarativo crece en medio de la más fabulosa -y sobre todo fabulatoria- incongruencia (cito de memoria a Hoenir Sarthou: “un día hizo un discurso anticonsumista en Nueva York y al día siguiente firmó la bancarización de la economía en Montevideo”). El lector podría preguntarse si este lanzar por los aires a un personaje del que se sirven los medios, no supone una “teoría conspirativa” acerca de la “comunicación social”. ¿No existen periodistas imbuidos de su papel público y su trascendencia social, efectivamente convocados por un afán democratizador? Ante esta cuestión otra vez quizás convenga acudir a un ejemplo esclarecedor.

La Diaria es un medio que ha cambiado significativamente el sesgo periodístico del Uruguay. La orientación que le ha proporcionado su director, Marcelo Pereira, ha reflejado una sensibilidad actualizada en muchos planos -defensa de movimientos sociales, democratización de las costumbres, apertura al debate de ideas, actualización de las problemáticas intelectuales, incluso aportes al formato periodístico y los canales de difusión de la prensa. Sin duda no son compartibles muchas de las orientaciones editoriales (por ejemplo, cierta insistencia en remitir el “pasado reciente” a la generación del 83'), o la generosa ventana a lo “políticamente correcto” made in USA, pero esas y otras objeciones no obstan la percepción de cierto giro periodístico significativo.

Sin embargo con oportunidad del “inicio de la expedición de marihuana estatal”, el mismo periódico de sesgo fuertemente inconformista publica un artículo ditirámbico acerca de “el porro del Pepe” con el sugestivo título de “Como el Uruguay no hay”.7 Autocomplacencia neocolonial reciclada en permisividad conformista. Ni una palabra sobre una despenalización que no se fundamentó en la libertad del consumidor, sino en la lucha contra el narcotráfico. Ni una palabra sobre el efecto de toda adicción, cualquiera sea, como compensación relativa a un plano de carencia. Ni una palabra sobre el efecto del consumo cotidiano de marihuana, como principio psicoactivo que destruye lentamente la memoria y disminuye de forma progresiva la voluntad individual. Ni una palabra siquiera sobre la incongruencia política de perseguir el tabaquismo8 al tiempo que se favorece el consumo de una droga competidora. Más realista que el rey, el autor se vio confrontado a las propias declaraciones de su ídolo en la misma oportunidad: incongruente pero no tonto, Mujica abrió el paraguas respecto a la liberalización del consumo, señalando desde hace tiempo, pero también con ocasión de “el día de la liberalización del porro estatal”, que personalmente no lo recomienda.9 La psiquiatría tampoco.

¿Por qué entonces, La Diaria publicó tal folleto propagandístico, carente de todo humor crítico? La razón es que ningún medio puede permanecer ajeno a la articulación entre sistemas de medios, que primero se complejizó con la satelización, que conllevó la articulación entre medios incluso de continentes distintos (CNN, BBC, TV Española,etc.), para más tarde anclarse en la propia base comunitaria a través de redes de usuarios y plataformas de interacción (facebook, twitter, instagram, etc.). Ningún medio puede determinar por sí sólo la actualidad, sino que la determina una cadena de sistemas de comunicación articulada tanto verticalmente (por estructuras tecnológicas mundializadas) como horizontalmente (por circulación noticiosa orientada según medios nacionales y públicos segmentados). Por esa razón si La Diaria se ponía al margen de “la noticia del día” (“el porro del Pepe”), se ponía al margen de la actualidad noticiosa y por vía de consecuencia de la “realidad social”. Así terminó por difundir un artículo que expresa “ese lado de la opinión ante la actualidad”, que no deja de ser funcional a la dominación.

Esa conclusión conlleva en su propia formulación una reversión conceptual que puede pasar inadvertida: la actualidad la hacen los medios, no “la realidad”. Si al lector le dijéramos que el mapa mundial lo determina la potencia atómica, seguramente concordaría, ya que la disuasión nuclear es la base de la distribución de fronteras posterior a la 2a Guerra Mundial: crisis de los misiles en 1962, golpes de Estado posteriores para asegurar en América Latina el “patrio trasero” de EEUU, Irán puesto en la picota del mundialismo por osar desafiar la potencia nuclear de Israel (entre otros tantos casos). La disuasión nuclear es efecto de la tecnología, como lo son los medios de comunicación desde inicios del siglo XX. Pergeñada históricamente a través de la mediación social, esa tecnología comunicacional se ha convertido al presente en el propio terreno de la socialización, que hoy es mediática. Como efecto de la prolongación de la mediación social en la artefactualidad mediadora, hoy la medialidad artefactual ha substituido a la sociedad del “Contrato Social” (la representación moderna expresó a su vez, a través de la secularización, la tradición cristiana de la mediación, que autorizó en las imágenes el vínculo terreno con el orden celestial).

Aqui volvemos al caradamianto que pemanece impávido mientras le espetan al oído los peores adjetivos ideológicos. ¿Por qué Mujica endosó ese estigma al reverso de su rostro? La respuesta quizás pueda, también esta vez, plantearse por la vía del ejemplo. Un portal difundió una noticia en su sección de “Entretenimiento”. La noticia era “el vocalista de Litin Park se suicidó”. La pastilla informativa daba acceso a una ampliación de la información. Puesta en primer lugar del Inicio del portal, la noticia quedaba compuesta como sigue: “Entretenimiento: el vocalista de Litin Park se suicidó”. Se ha señalado hasta el cansancio cómo la expresión facial del informativista de TV pasa de la alegría a la consternación, alternativamente, según el estado de ánimo que suponga (para el status quo mediático) la noticia que difunde, según un caleidoscopio emocional y conceptual que recorre todo el espectro cromático, refractado muchas veces a lo largo de un informativo. El caleidoscopio, antes que informar, entretiene. Por esa razón se ha señalado, en particular a partir del surgimiento de la “red de redes”, que la comunicación ha pasado, al presente, de información crítica a mero entretenimiento.

La economía tecnológica de la información diseminada supone que una mayor “potencia de antena”, al tiempo que amplifica la difusión, también la disminuye en densidad conceptual asociada a la noticia. Es lo que Virilio ha llamado “el Panóptico de luz”: estamos encerrados en “la velocidad y vacuidad de las imágenes”.10 A mayor velocidad y alcance, mayor vacuidad y auge del vaciamiento de contenidos: “Entretenimiento: el vocalista de Litin Park se suicidó”.

La estructura de la realidad está hecha de medios tecnológicos y la artefactualidad instala en la medialidad una economía de la contigüedad de contenidos: esto explica porqué Mujica puede un día hablar contra el consumismo y al otro firmar la bancarización que favorece el consumismo, al tiempo que sigue pavoneándose por otros lados como “el presidente más pobre del mundo”. Pero además ofrece un principio genérico de explicación, acerca de porqué permaneció, tan impávido como impugnado, a centímetros de los anatemas que lanzaba Chomsky contra todo lo que propició. En lo que hace al propio Chomsky, alargaría indebidamente este texto explicar una comparecencia para imputar al anfitrión, asimismo el lector puede rebatir sobre el lingüista -sin que ello lo identifique con el “ex-guerrillero”- la explicación que acabamos de presentar: la condición mediática como clave del acontecer político.

Caradamianto envuelto en llamas

Veamos en la coyuntura actual del propio Mujica cómo funciona la superposición de contenidos mediáticos. El asombroso codo a codo de contrarios ideológicos que protagonizó con Chomsky, no es la única disparada al disparate a la que se ha ofrecido generosamente Mujica. Recordemos hace poco el escándalo de su “ministro de colonias”: Almagro. Tratando de “despegarse” de la estampilla del hombre de paja que había ideado para incidir en la OEA, el “guerrillero arrepentido” dijo que “el papel le había quedado grande a Almagro”, cuando en realidad toda la carrera de Almagro es, desde embajador en China hasta ministro de Relaciones Exteriores de Mujica y luego candidato a “ministro de colonias”, una “puesta en escena” del “ex-guerrillero”.

Pero sobrevino luego Lula. Aquí es peor, porque la similitud de perfil “pobre” y “presidencial” se contamina con la contigüedad no sólo de imagen personal, sino además de la insoslayable corrupción del sistema de partidos brasileño en el que -tan arribista como Mujica- ingresó precipitadamente Lula.11 Entonces caradamianto ofrece, contrito en silencio ante Chomsky, la proximidad escénica con un paladín de la opinión mundial de izquierda que puede compensar “el peso muerto de Almagro” y la escandalosa intimidad con Lula (recordemos que Mujica “publicó” la “confesión” que le hizo Lula: Brasil no se gobierna sin corrupción).12

Una última contigüedad es la del “porro del Pepe”. Es la más reciente y la que nos permite, en la suma y resta, ver con mayor claridad cual es el efecto específico del perfil “caradamianto” con Chomsky. Pasemos raya y saquemos cuentas mediáticas: dos noticias en un sentido (presentarse como “contrito” ante Chomsky y “liberador del porro”) y dos en otro (el “Almagro ministro de colonias promocionado por Mujica y” y “el confidente del presidente más corrupto”). El cociente de la suma y resta surge límpido: la “audiencia de a pie” no sabe si Mujica es una cosa Almagro-Lula o la otra Chomsky-porro-liberación, incluso porque profesó de viva voz: “como te digo una cosa te digo la otra”.

El poder pasa justamente por hacernos creer que puede ser cualquier cosa y que es como “cualquiera de nosotros”: es el Orden social. La antigüa expresión “caradura” contraía, en una palabra, el sentido de alguien capaz de saber que ofendía, al tiempo que sostenía una máscara impertérrita. El caradamianto posee en la propia superficie, abandonada toda profundidad en aras de la celeridad informativa, las propiedades de su apelativo: envuelto en llamas el amianto no entra en combustión, pero aún así, siempre contamina.



1 “Para Chomsky, crisis de la izquierda en la región es producto de la “corrupción” y la “exportación de materias primas” Montevideo Portal (17/07/17) http://www.montevideo.com.uy/contenido/Para-Chomsky-crisis-de-la-izquierda-en-la-region-es-producto-de-la-corrupcion-y-la-exportacion-de-materias-primas--349133
2 Ver en particular Sarthou, H. “¿A quién le sirve Chomsky?” Voces, (20/07/17) Montevideo, p. 5.
3 La misma descripción del “irresistible ascenso electoral del MPP” se encuentra en Garcia, J. “Uruguay. Otro contundente alegato contra el ex presidente Mujica de parte de un militante tupamaro”, Resumen Latinoamericano (24/07/15) http://www.resumenlatinoamericano.org/2015/07/24/uruguay-otro-contundente-alegato-contra-el-ex-presidente-mujica-por-parte-de-un-militante-tupamaro/
4Urruzola, M. (2016) El huevo de la serpiente, Planeta, Montevideo.
5El libro de marras denunciaba la colaboración de Mujica y Fernández Huidobro con bandas de tupamaros (re)convertidos en delincuentes comunes, cuando ya ocupaban cargos electivos.
6Urruzola, M. (2017) Eleuterio Fernández Huidobro, Planeta, Montevideo.
7 Garat, G "Como el Uruguay no hay" La Diaria (20/07/17) https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/7/como-el-uruguay-no-hay/#!
8 El actual presidente, quien pertenece a la misma “fuerza política” de Mujica, acaba de radicalizar las medidas de lucha contra el tabajo: no se puede fumar en las inmediaciones de ciertos lugares públicos, ni siquiera al aire libre.
9 Mujica sobre marihuana legal: es un "experimento" hecho "con seriedad" El País (19/07/17) http://www.elpais.com.uy/informacion/mujica-marihuana-legal-experimento-hecho.html
10 Virilio, P. (2010). L'administration de la peur. Paris: Textuel. p.66.
11 Ver al respecto Perera, J. "Ni víctima ni ingenuo" Voces (20/07/17) Montevideo, p. 11.
12 Ver al respecto Nieto, L. "A luta continua" Voces (20/07/17) Montevideo, p. 13.

28.6.17

Libertad de movimiento en la globalización


1a. quincena, julio 2017 


El título de esta actualización de blog retoma el tema de la primera sesión del debate sobre (RE)-/E/IN/MIGRACIÓN organizado por la Embajada de Francia y el Goethe Institut, con la participación de Barbara Cassin (Collège International de Philosophie), Florent Guénard (Université de Nantes), Corinne Mieth (Ruhr-Universität Bochum) y Ricardo Viscardi (Universidad de la República), 26 de junio de 2017, Montevideo.

Una pirámide achatada con base en el “desplazamiento forzado”

Considerada globalmente, para hacerle honor al registro temático de la globalización, la migración incluye distintos procesos: la migración económica, el exilio y la condición refugiada. Tanto la migración por razones económicas como el exilio suponen una decisión vinculada, al menos relativamente, a la actividad voluntaria del migrante. Ese componente las asocia a la tradición occidental de la libertad civil. A estas expresiones consolidadas viene a agregarse una más reciente, pero muy significativa: la migración calificada.

La migración económica y el exilio se encuentran al presente en vías de regresión relativa, superadas por la migración destinada a refugiarse. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha tendido históricamente a incorporar, entre sus cometidos, las situaciones vinculadas tanto al exilio como a distintas formas de persecución por razones de pertenencia étnica, religiosa o ideológica. Cierta concentración de procesos migratorios de refugio, engloba a desplazados (principalmente por conflictos bélicos, eventualmente incluso por hambrunas o catástrofes climáticas), perseguidos (por razones eventualmente religiosas, étnicas o político-partidarias) o deportados (por conflictos étnicos o por exclusión ideológica). En tal sentido es ilustrativa las diferenciación que establece ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) entre las distintas circunstancias que se admiten por igual como móvil de refugio: a) desplazados internos (dentro de un mismo país) 40,8 millones de personas, b) refugiados en distintos países (21,3 millones, de los cuales16 bajo el mandato de ACNUR) y 3,2 millones de solicitantes de asilo.1

Presenta un sesgo sugestivo que ACNUR adopte la vasta denominación “desplazamiento forzado” para presentar las situaciones de mayor desprotección, explotación y peligro para la vida humana en nuestros días. La distancia que sugiere tal denominación entre el destino de las personas en la extensión geográfica y el origen territorial que les es propio, parece indicar que las circunstancias que rodean a tal “desplazamiento forzado” escapan a todo lo que la tradición vincula con la libertad.

La migración calificada constituye el otro dato significativo del presente de las migraciones,2 ante todo porque contrasta vigorosamente con la condición al límite de lo humano que tiende a tomar el “desplazamiento forzado”, sobre el que extiende una tutela relativa las Naciones Unidas. Contrapuesta al desamparo e incluso la explotación que caracterizan a la emigración compulsiva, la migración académica se convierte en un indicador sugestivo, en cuanto se sitúa en el polo opuesto del proceso migratorio que caracteriza a la globalización. Conviene entonces considerar los procesos migratorios en la actualidad como un conjunto que tiende a tomar la forma de una pirámide achatada. En el vértice se encuentran distintas formas de desplazamiento, que incluyen cierta capacidad de decisión por parte de las poblaciones involucradas, mientras en la base se encuentran una enorme mayoría de personas forzadas, por un concurso de circunstancias ajenas a su voluntad, a desplazarse entre distintos territorios.3

Podría entenderse que la migración privilegiada condensa todos los aspectos positivos de la libertad de movimiento, en cuanto supone ante todo una decisión del migrante, pero además, esa decisión no se vincula a una imposición de las circunstancias, como la represión política, la crisis económica o la catástrofe natural, sino a una formación obtenida por méritos propios, que habilita una mejor implantación socio-profesional en el extranjero. Pese a esta descripción que parece galardonada de todos los rasgos de la libertad y del movimiento por decisión propia, incluso la migración académica se convierte en una política de los estados, tanto para favorecerla como para desalentarla.

En la Unión Europea los estudiantes universitarios oriundos de uno de los países miembros, deben desplazarse obligatoriamente, durante un período no menor a seis meses, para estudiar en otro Estado de la misma comunidad. En el lado inverso tenemos el caso de Uruguay, país cuya extensión territorial no conoce distancias mayores a 500 km y donde el parlamento votó, bajo los auspicios del gobierno nacional, fondos específicos para instalar la Universidad de la República en el interior del país. Estos fondos estaban atados a ese fin y la universidad no podía utilizarlos con otro destino, con el explícito cometido de que los estudiantes uruguayos permanezcan en su departamento de origen o en uno aledaño. Tenemos por fin el caso de las políticas de repatriación o revinculación académica de ciudadanos que han terminado o desarrollado su formación en el exterior, que propician distintos estados, entre ellos el uruguayo.

Que los propios estados fomenten determinada migración (de estadía transitoria en el extranjero o de retorno al país de origen o incluso intenten limitar los movimientos migratorios de índole académica), señala hasta que punto la migración es un dato relevante del presente mundial, no sólo en el sentido trágico que adquiere para los desvalidos y expoliados, sino también como “política de Estado”. Parece sugestivo, por otro lado, que las políticas positivas que predominan en el conjunto social acerca de la emigración, se vinculen ante todo al campo del saber, del conocimiento y de la tecnología.

El acerbo cultural, cognitivo y tecnológico no es, en cuanto tal, patrimonio de ningún país en particular. La migración académica se presenta, con todos sus efectos queridos u obstaculizados según los casos por los estados-nación, como un elemento que se impone a los distintos sistemas políticos, en razón de condiciones supérstites a cada contexto nacional en particular.

El proceso migratorio como determinación transversal a los estados-nación

Cabe entonces preguntarse si la progresiva subsunción de la condición de exiliado y de emigrado en la de refugiado (desplazado, deportado, evacuado, etc.), no corresponde asimismo a una alteración de las condiciones de desarrollo internas de cada contexto nacional, como efecto de la intervención de poderes transnacionales, que atan las circunstancias internas de cada país a un potencial transversal al contexto internacional. Desde este punto de vista la migración académica configura una transversalidad globalizadora, que lejos de propiciar efectos edificantes para las comunidades que la padecen, promueve la desarticulación interna. Es ampliamente conocido que el potencial intelectual formado en los países del tercer mundo pasa a engrosar, en una proporción alarmante, el contingente operativo de los centros académicos en los países desarrollados.4

Carlos Quijano, fundador del Semanario Marcha en el Uruguay decía “La universidad es el país”. Con ello expresaba la característica matricial del Estado-nación: su desarrollo sustentado en una integración inteligente de la organicidad vernácula. Si este elemento integrador emigra, otro tanto tiende a ocurrir con las demás partes del todo social, que el mismo saber debiera articular. Así como el mayor contingente de refugiados corresponde, según ACNUR, a desplazamientos internos a los distintos países, los países que encabezan la nómina en números absolutos de refugiados recibidos son los que pertenecen a la zona del conflicto y participan, directa o indirectamente, del contexto bélico: Turquía (2,5 millones), Pakistán (1,6 millones), Líbano (1,1 millones), les siguen Irán , Etiopía y Jordania.5 El mayor impacto masivo de la migración se produce por lo tanto en el propio contexto desarticulado por los conflictos. Mientras corresponde a la descripción puntual de los sucesos, la presentación de la migración a escala mundial como un drama humanitario y una tragedia civilizatoria, también ignora el plano más determinante del desplazamiento de poblaciones en el presente: el potencial de intervención tecnológica que al día de hoy favorece la cristalización del poder mundial, con efecto sobre los países y las poblaciones “tomadoras de conflicto”.

Esa cristalización del poder mundial desarticula la integridad de las comunidades nacionales. El caso de Siria es por demás patente: un enclave estratégico, que cierra o abre el paso a través de Turquía a Europa, que colinda con el enclave kurdo y la zona de conflicto árabe israelí, es el escenario de una batalla que libran las grandes potencias, con intereses contrapuestos a través de las partes civiles del conflicto. Segun ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) el 54% de las personas refugiadas en 2015 proviene de tres zonas de notorio conflicto bélico, atravesado a su vez por ya históricas intervenciones extranjeras: Siria, Afganistán y Somalia.6 Allí la magnitud del escenario estratégico y de la potencia militar involucrada parecen presentar el aspecto humanitario como una secuela derivada y secundaria de lo que Derrida ha denominado, con relación al poder de Estado, la alternancia entre “la bête et le souverain”. Puede suceder sin embargo lo contrario, es decir, que el aspecto humanitario y el horror del exterminio sirvan de trasfondo a una manipulación estratégica, con propósitos igualmente desviados del fin que se aduce.

Parece haber sido el caso que trajo a colación la declaración del ex-presidente Mujica, con relación a los excarcelados de la cárcel de Guantánamo, posteriormente refugiados en Uruguay. Interrogado acerca de la conflictiva relación de los liberados de Guantánamo con el gobierno que él mismo presidía, Mujica declaró que la llegada a Uruguay de esas personas habilitaba, a su vez, la exportación de naranjas uruguayas a Estados Unidos.7 Por más que el ex-presidente uruguayo haya a posteriori tomado distancia de su propia declaración, el propósito que expresó dejó en claro que cierto vínculo de necesidad pudo ser pensado, desde un lugar de gobierno, entre una negociación comercial y la liberación de personas encarceladas al margen de todo derecho internacional.

Contrariamente a la frase “Después de Auschwitz no se puede pensar”, quizás lo propio del presente sea que debemos pensar Auschwitz. El criterio que sostiene la inconmesurabilidad entre Auschwitz y el pensamiento expresa, a su vez, una desmedida fe en el pensar. El fundamento clerical del positivismo queda manifiesto desde que sabemos que Augusto Comte fue el secretario de Saint-Simon, quien a su vez propiciaba una Iglesia de Jefes de Empresa. Recientemente Matthieu Calame denunciaba que la tecnocracia, que el denomina “cientistas” configura un nuevo clero, que imbuido de un rol evangelizador del saber, pretende convertir todo pensamiento en instrumento de la eficacia pragmática e incluso -se podría agregar- todo conocimiento en activo bancario.


2 Se estima en 1,5 millones el número de emigrantes calificados que América Latina y el Caribe han sumado a la población de los EEUU. Ver Luján, M. “Migraciones calificadas Sur/Norte: historia y desafíos en el presente” Voces en el Fénix http://www.vocesenelfenix.com/content/migraciones-calificadas-surnorte-historia-y-desaf%C3%ADo-en-el-presente
3 Mangana, S. “Nuestra casa es el mundo: el acento en los refugiados” El Observador (22/06/17) http://www.elobservador.com.uy/nuestra-casa-es-el-mundo-el-acento-los-refugiados-n1087887
4Lema, F. “Migraciones calificadas y desarrollo sustentable en América Latina” (2007) Educación Superior y Sociedad, Vol.12 No.1 http://ess.iesalc.unesco.org.ve/index.php/ess/article/view/25
5ACNUR “Tendencias Globales” (2016) ob.cit.
6ACNUR “Tendencias Globales” (2016) ob.cit.
7 “Mandá fruta” Montevideo Portal (06/05/16) http://www.montevideo.com.uy/auc.aspx?307438,3

18.6.17

La voluntad de perder: la post-izquierda devorada por sus hijos


2a. quincena junio 2017



Se sabe que la revolución devora a sus hijos (el aristócrata-revolucionario Condorcet fue guillotinado por sus propios “compañeros de ruta”). Tal prolefagia claudicó, según un profesor de la universidad de Cornell, cuando la izquierda devoró su propia voluntad de poder, doblegada por la derrota que se inflige a sí misma, una vez imbuida del prefijo “post-” (-subjetividad, -historia, -sociedad). Mirada como confesión de parte, la denuncia que presenta Bruno Boostels en Buenos Aires acerca del derrotismo de la post-izquierda,1 señala hasta qué punto el denunciante no percibió que por estos lares -contrariamente a lo ocurrido, según se lamenta, en Francia e Italia a partir del 68'-2 “la izquierda” ya triunfó. Es cierto que no podemos hacer lugar a tal pesimismo sin advertirle, a quien lo sufre, “de tu fábula, narrador”, cuando acusa a la izquierda de cierta voluntad de perder.

El razonamiento por el cual la izquierda se convirtió en víctima de su propio pesimismo no puede sino despabilar a los incautos, que habida cuenta del desencanto de la institucionalidad que promueve la post-izquierda, pudieran olvidar postularse entre nosotros para una misión tan encomiable como “izquierdista”: venderle la tierra uruguaya a las multinacionales, convertir el agua potable en elemento dudoso y lograr que la marginalidad se incremente proporcionalmente a la expansión del mercado financiero.

Semejantes hazañas no logran aplacar el ánimo militante de los post-izquierdistas, que una vez eliminado el sentido de la historia por el derrotismo posmoderno, no tienen por delante otra tarea que recauchutar el neumático militante perforado por Derrida. Para hacerlo cuentan con la profesión de fe comunista de Badiou, de tan amplia prosapia del común (ista) que incluso reinvindicó aquello a lo que Boostels dice que (Badiou) se opone: la inspiración del acontecimiento que la filosofía encontró en el 68'.3

El profesor belga radicado en Estados Unidos distingue tan fina y calladamente entre Derrida y el post-estructuralismo, como entre Agamben y la arqueología foucaldiana que reivindica el profesor de Venecia (no menos que el propio Badiou). Tales agujeros de silencio quizás obedezcan a la misma sutileza -que tanto se le reprochara a Derrida bajo el epíteto de “preciosismo”, que lo lleva a subrayar semánticamente que en la expresión “filosofías de la défaite” el término “defaite” significa tanto “derrota” como “deshecho/a”, constatación que el belga transfiere alegremente, de la dehiscencia de la metafísica a la derrota de la izquierda. ¿O no será lo contrario?

Si a la izquierda le basta con ganar para superar la derrota, esa diferencia en el resultado de 1 a 0, que nadie distinguiría de la transparencia numérica del conteo electoral, quizás genere algún escaño parlamentario desde el cual seguir protagonizando aquella Casa Grande que nos provee de leyes, que se vota un día y se critica al siguiente, o viceversa. Esta granada arrojada en medio de la misma fragmentación posmoderna del sentido, de la institucionalidad y de la izquierda, no puede sino enaltecer el vínculo necesario entre un yihadista y un post-izquierdista : el primero se hace volar por los aires en medio de la multitud, el segundo se hace volar por las cúpulas en medio del ridículo.

Tanto post-izquierdismo surge confeso de la propia alabanza de la posmodernidad: sólo hay que corregirle el desaliento, porque según nos anuncian los post-izquierdistas, Derrida surgió del 68', pero (como otros de la misma camada filosófica) perdió y por eso hizo de la derrota un derrotero. Tal derrota del derrotero (si el derrotero está derrotado no lleva a ningún triunfo, porque anula la institucionalidad que debiera encontrarse en algún destino, ya que no existe institución sin sistema de lugares) surge de la propia bibliografía, por ejemplo del cuestionamiento de Derrida al marxista vietnamita Tran-Duc-Thao, al menos, desde la Introducción a “El origen de la geometría” de Husserl (1962),4 o el planteo central del logocentrismo en La voz y el fenómeno o La Escritura y la diferencia, que datan de 1967. Sin duda la crisis ucrónica (ucronía: reconstrucción hipotética de la historia) de la Historia celebrará que 1968 inspire lo que se dijo en 1962, o con más razón aún, apenas un año antes.

Se entiende que para un post-izquierdista, la historia no es sino un ultrarelato, desde el momento que puede hacer coexistir la reivindicación de “la izquierda” con el cuestionamiento “(...sobre la subjetividad, sobre la historia, sobre la sociedad...)”.5 Se sabe que el ridículo no se lleva mal con ponerse a la moda.

Sabiéndose hijo de la posmodernidad, el post-izquierdista le hace honor a lo que sabe desde siempre: “no existen hechos, sino interpretaciones”. De ahí que le baste con devorar la derrota de la post-izquierda para reinvidicar su propio relato, es decir su istoria (así escribe Derrida aquello que derrota-des-hace según Boostels). A ese relato que provee el fin de los desencantos modernos, le queremos agregar algunas notas edificantes que quizás exalten la devoción por el triunfo de una recuperada “institucionalidad”, que nos animamos a vaticinar de mero alcance electoral:

-La FEUU (Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay) se retiró -y recomendó seguir sus pasos a toda otra organización social- del Congreso de Educación que se convoca por mandato de una ley nacional, adoptada bajo un anterior gobierno igualmente “de izquierda”6

-El sindicato FANCAP (Federación de la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Pórtland) denunció el sesgo pachequista (el presidente Pacheco inició desde 1967 el período pre-dictatorial en el Uruguay) de los decretos “de esencialidad” dictados por el actual gobierno “de izquierda”.7

-El representante de los egresados universitarios Federico Kreimerman reinvidicó que se termine con el financiamiento de la enseñanza por los egresados y que finalmente se grave al capital, para obtener los fondos universitarios por vía (políticamente) genuina.8

Le ahorramos al desconsolado lector, al fin de este texto, glosas internacionales de la vigencia de la institucionalidad que añoran los post-izquierdistas, tal como las provee al presente el magnífico triunfo de Trump contra el sistema político en EEUU, el aplastante triunfo de Macron en Francia contra un 51% de abstención del cuerpo electoral, o los “empeachments” que desde la más pura legalidad voltean gobiernos legales en Paraguay o Brasil, sin necesidad siquiera de dar golpes de Estado a la vieja usanza.

Derrida habría estado orgulloso, de vivir, de la movilización que produjo contra el logocentrismo, incluso cuando los post-izquierdistas confiesan que lo critican a partir de la deconstrucción.


1Boostels, B. “La izquierda actual vista por Bruno Boostels, pensador belga radicado en Estados Unidos” (entrevista de Naser, L. y Delacoste, G.) La Diaria (14/06/17) https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/6/la-izquierda-actual-vista-por-bruno-bosteels-pensador-belga-radicado-en-estados-unidos/
2Boostels, ob.cit.
3Uzín, A. (2008) Introducción al pensamiento de Alain Badiou, ImagoMundi, Buenos Aires, p.80.
4 Derrida, J. (1962) Introduction a “L'origine de la géometrie” de Husserl, PUF, Paris. Versión en español: Derrida, J. (2000) Introducción a “El origen de la geometría” de Husserl (trad. D. Cohen),( Bordes-Manantial, Buenos Aires, p.36 https://monoskop.org/images/1/13/Derrida_Jacques_Introducci%C3%B3n_a_El_origen_de_la_geometr%C3%ADa_de_Husserl_2000.pdf
5Bosteels, ob.cit.
6 FEEU exhorta a otras organizaciones a no asistir al Congreso de Educación” Montevideo Portal (09/05/17) http://www.montevideo.com.uy/contenido/La-FEUU-exhorta-a-otras-organizaciones-a-no-asistir-al-Congreso-de-Educacion-342632

7“FANCAP repudia decreto de esencialidad y asegura que la medida es “inconstitucional” La Diaria (13/06/17/) https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/6/fancap-repudia-decreto-de-esencialidad-y-asegura-que-la-medida-es-inconstitucional/

8 Gremios estudiantiles y docentes reclamaron 6% para la enseñanza y advirtieron el comienzo de un período de conflicto” La Diaria (16/06/17)