19.1.18

Productores autoconvocados por Whatsapp: la piqueta fatal del progresismo

2a. quincena, enero 2018


¿A quién creerle?

Todo combate por la creencia ajena se convierte, por la misma imposibilidad de posicionarse desde una objetividad pura, en una batalla de credulidades. Un enfrentamiento de este signo contrapone entre sí, desde hace unos días en el Uruguay, encendidas lecturas de la “autoconvocatoria de productores agrícolas”. La posición que cada uno intenta tomar, como lo alto de la cuchilla en las guerras civiles que nutren el imaginario político del Uruguay, es la verosimilitud económica. ¿Existe un sector de pequeños productores en riesgo de extinción? ¿No se trata de la voracidad ya proverbial de  estancieros montados en 4X4? ¿No asistimos a una manipulación política sin asidero económico real? Mucha gente parece dispuesta a demostrarle a mucha otra gente que no está en crisis o que es responsable de la crisis, pese a lo que se crea o se finja creer, alternativas equidistantes desde el punto de vista de la creencia, como ya lo adelantaba el título del intercambio de cartas entre Umberto Eco y el arzobispo Martini: ¿En qué creen los que no creen?1

Para salir de dudas crédulamente nada mejor que la economía: una experta regulación mundial del comportamiento del mercado internacional, gestionada por el Banco Mundial, el FMI y el BID -que incluso saben de educación- (entre otros) desató las múltiples crisis financieras que se abatieron sobre el planeta desde mediados de los 90', con un pico legendario en 2008, del que todavía no se repuso la Unión Europea. ¿No acaba de señalarnos el reconocido economista uruguayo Enrique Iglesias (ex-presidente del BID y del Banco Central del Uruguay bajo Pacheco Areco), incluso pocas horas antes de la “autoconvocatoria de productores”, que “el país está mejor de lo que la gente a veces piensa”?2


Es la globalización, estúpido !


Es la economía, estúpido!” La famosa frase asestada por James Carville, asesor de Clinton en la campaña presidencial de 1992, merece ser revertida a partir del propio designio de determinación económica de la determinación política, que termina, como todo determinismo cientificista, en alguna forma de totalización explicativa, con el consiguiente significado totalitario. Con el designio de discernir la verdad económica del interés verdadero de los productores agrícolas, La Diaria publicó un comentario3 de un muy buen artículo académico destinado a discernir la apropiación social del ingreso en el campo uruguayo.4 La publicación de Oyhantçabal y Sanguinetti señala la carencia de indicadores del ingreso de los distintos sectores que integran la producción agrícola del Uruguay y se dedica a elaborarlos, por medio de diferentes criterios de medición de la participación en el producto de ese sector de la economía.5 El interés económico se plantea con base en esa publicación académica retomada por La Diaria, en criterio determinante de la verosimilitud de la crisis, ostensible pero sospechosa, de un sector que se ha caracterizado históricamente tanto por una apropiación sumamente desigual del producto -entre propietarios y asalariados-, como por la mayor capacidad relativa de presión sobre las políticas públicas, es decir, sobre el sistema de partidos.

La lectura sesgada con relación al ingreso relativo y absoluto, como justificación de la crisis de viabilidad o como descalificación de su autenticidad política, obnubila incluso la significación económica, si se la proyecta con relación al contexto de las reivindicaciones de los “productores autoconvocados”. Uno de los primeros aspectos que salta a la vista en el artículo de Oyhantçabal y Sanguinetti, con relación a la reivindicación relativa al “abandono del campo”, es que efectivamente el crecimiento de este sector apenas supera, en el lapso de 2002 a 2015, la mitad de la tasa de crecimiento general de la economía en su conjunto (mientras el sector agropecuario crece 3.3% en promedio, la economía del país llega a 6.2% en promedio para el mismo período).6

Asimismo cambia la composición del PBI agrario en su conjunto. Un crecimiento exponencial de la forestación y la soja las lleva a ocupar (en 2011) el 16% de la totalidad de las hectáreas agropecuarias.7 Por otro lado, la inversión extranjera directa, vinculada principalmente a la forestación y la soja alcanza en el período 1983-2004 sólo un 0,8 % del PBI, mientras entre 2005-2014 salta al 6% del PBI, el doble del promedio para América Latina en igual período.8

Dice el mismo artículo: “Para un país que prácticamente ocupó la totalidad de su frontera agropecuaria a fines del siglo XIX, la expansión de la forestación y la agricultura supuso el desplazamiento territorial de otras actividades agropecuarias. De las comparaciones intercensales 1990-2000-2011 de uso del suelo, surge que el área de campo natural (pastizales naturales) se redujo en 2.132.000 hectáreas en 21 años, mientras que entre los años de 2000 y 2011 disminuyó en 262 mil hectáreas el área de praderas artificiales. En ambos casos se trata de usos del suelo destinados principalmente a la ganadería de carne y lana en el primer caso, y la ganadería de carne y leche en el segundo”.9

O sea, si en vez de leer la misma información económica bajo el lente de “distribución del ingreso en tanto determina una crisis de viabilidad” (que hace intervenir una lectura de 2o. grado, con fuerte carga interpretativa previa) la leemos bajo el lente del significante efectivo “el campo”, que los “productores autoconvocados” toman por emblema, la estructura tradicional del sector agropecuario se ha encontrado en el período 2002-2015 ante:

-una participación en el PBI que supera escasamente la mitad del crecimiento promedio de la economía
-un cambio de la matriz productiva que dedica un 16% del suelo a una producción (forestación y soja) que desplaza a la tradicional
-una multiplicación por seis de la participación del capital extranjero en el PBI del país

Por lo tanto el tradicional “campo” uruguayo ha sufrido una disminución relativa con relación a otros sectores de la economía (por ejemplo el turismo), un desplazamiento de sus referencias productivas históricas en un 16% de la superficie productiva y un acelerado crecimiento (0,8 a 6%) de la apropiación extranjera de la producción. Para calibrar cabalmente estos cambios que cabe denominar “históricos”, conviene antes que nada plantearse el contexto que los habilita y la significación que adquieren en el conjunto del período al que pertenecen.


De tu globalización, globalizador


Los antecedentes de una transformación del sector agrario uruguayo con efectos de crisis política e ideológica son impecablemente (e implacablemente) progresistas. A poco de iniciado su primer mandato en 2005 Vázquez ingresa en un conflicto internacional con la Argentina que genera un curioso efecto de futuro anterior: parece renovar el enfrentamiento entre peronistas y batllistas, pero coloca al gobierno uruguayo del lado del poder empresarial transnacional. El conflicto llega hasta la Corte Internacional de La Haya y enfrenta a dos gobiernos que supuestamente compartían un mismo signo político. En el plano interno genera una conciencia minoritaria pero latente de una amenaza ecológica favorecida por el gobierno, con pruritos en sectores de la izquierda y una alerta entre los movimientos ecologistas.10

El segundo antecedente proviene de José Mujica, quien en los foros internacionales predica la conservación de la naturaleza y desde 2012 propició la instalación de una mina de hierro a cielo abierto, uno de los emprendimientos mineros de mayor alcance contaminador que se conozca. Este propósito de “provocar a la tierra” (la expresión es de Heidegger)11 para extraer plusvalía internacional le valió al “presidente más pobre del mundo” la generación de un movimiento de repulsa masivo, con carácter multisocial y pluriideológico, a través de una de las expresiones de protesta ciudadana más reacias a la clasificación ideológica que haya conocido el Uruguay. El movimiento se disipó en cuanto la evolución del mercado internacional desbarató la racionalidad económica del proyecto.

El tercer antecedente es más reciente y tuvo lugar hace pocas semanas. El 2o. gobierno de Tabaré Vázquez firmó un acuerdo con la empresa transnacional de producción de pasta de celulosa UPM en cuyos términos la empresa se reserva el derecho, una vez cumplido un período preparatorio de dos años, de rechazar todas las inversiones e instalaciones que desarrolle el Uruguay a expensas de su propio presupuesto nacional, en caso de que esos adelantos del emprendimiento no satisfagan, a juicio de UPM, los requisitos necesarios. Tal resignación de la soberanía nacional dio lugar (entre otras manifestaciones, incluso por parte de la Universidad de la República) a numerosas protestas y en particular un nutrido acto de repudio, que tuvo lugar en el Ateneo de Montevideo.12

El alineamiento de los sucesivos gobiernos frenteamplistas con el capitalismo transnacional dejó de ser una novedad, incluso en el sentido ideológico, en cuanto se ha constituido en la nota característica de los gobiernos socialdemócratas europeos desde los años 80’ y de la mayoría de los “progresismos” latinoamericanos desde los años 2000, con el antecedente precoz de la Concertación chilena.13 Este alineamiento proviene de la incapacidad de trascender desde las estructuras del Estado-nación las pautas de desarrollo de los poderes empresariales transnacionales, incrementadas desde inicios del siglo por una concentración del poder comunicacional e informativo en algunas grandes compañías tecnológicas (Google, Facebook, Microsoft, Apple y Amazon). El cruce de información planetaria en términos de Big Data habilita la planificación a escala de los distintos continentes de la concentración de poder mundial y condiciona, en el entramado de emporios financieros, productivos y tecnológicos, cesiones de soberanía como la que el gobierno uruguayo acaba de protagonizar con UPM. La representación nacional ha pasado a ser un juguete en manos de una hiper-presentación tecnológica, como efecto de los procedimientos de instrumentación cognitiva del poder.

La piqueta fatal del progresismo


La piqueta fatal del progresismo socava el edificio social a partir de la identificación bienpensante entre emancipación y tecnología. El estigma de esta fatalidad progresista es la imposibilidad de instalar el tan promulgado como fracasado “Nuevo Orden Mundial” (de la economía, de la información, del equilibrio ambiental, etc.). El fracaso político del progresismo proviene de la denegación de cierta vinculación intrínseca entre saber y poder. Mientras la globalización se sostiene en las tecnologías de la información y la comunicación, que aseguran la congruencia intrínseca del saber en su propio campo de integración planetaria (cristalizada incluso académicamente en las publicaciones on-line), la denegación positivista reduce la significación simbólica de la globalización a mera eficacia económica (un etiquetado de efectos super-marcados en el super-mercado financiero).14

No sólo la globalización es comunicacional antes que económica,15 sino que además, en cuanto vincula en “doble contingencia” a distintos enunciadores deslocalizados en tiempo real, genera una “universalidad de la diferencia”, ante la cual el interés económico se convierte en una forma subordinada al devenir simbólico (G.Marramao).16 Correlativamente, la teoría del “capitalismo cognitivo” señala que las “externalidades” del proceso económico (todo aquello que lo posibilita, fomenta y proyecta sin integrar la formalidad productiva) se convierten en el elemento decisivo del propio poder mundial.17

La verosimilitud económica cede paso a la verosimilitud simbólica que se genera incluso por Whatsapp, en cuanto un significante tan nutriente como “el campo” pasa, flotante por ondas hertzianas, de la mano de la memoria al presente del cotejo (incluso económico) global. Tal verosimilitud no determina fatalmente una significación ideológica (recordar el devenir de la “primavera árabe”), ni un destino político (Lula sigue contando con apoyo mayoritario entre la opinión pública brasileña), pero sí desarticula una perspectiva de gobierno como efecto soberano y abre la senda del contragobierno, que lleva al poder tentacular de la globalización a explicarse sobre el terreno.


1Eco, U. Martini, C. (1997) ¿En qué creen los que no creen?, Temas de Hoy, Madrid.
2Iglesias, E. (entrevista de G. Tagliaferro) “Iglesias cantó las 40 y admitió que Vázquez le ofreció el Ministerio de Economía en 2004” Montevideo Portal (9/01/18) http://www.montevideo.com.uy/Noticias/Iglesias-canto-Las-40-y-admitio-que-Vazquez-le-ofrecio-el-Ministerio-de-Economia-en-2004-uc671687
3En grupos de WhatsApp productores proponen “paralizar el país” si no se reduce 20% el presupuesto estatal” La Diaria (12/01/18) https://ladiaria.com.uy/articulo/2018/1/en-grupos-de-whatsapp-productores-proponen-paralizar-el-pais-si-no-se-reduce-20-el-presupuesto-estatal/#!
4 Oyhantçabal, G. Sanguinetti, M. “El agro en Uruguay: renta del suelo, ingreso laboral y ganancias” (2017) Revista Problemas del Desarrollo. Recuperado de https://www.economiapolitica.uy/single-post/2017/06/28/El-agro-en-Uruguay-renta-del-suelo-ingreso-laboral-y-ganancias
5 Oyhantçabal, G. Sanguinetti, M. op.cit. p.116.
6 Oyhantçabal, G. Sanguinetti, M. op.cit. p.115.
7 Oyhantçabal, G. Sanguinetti, M. op.cit. p.115.
8 Oyhantçabal, G. Sanguinetti, M. op.cit. p.115 (nota 2).
9 Oyhantçabal, G. Sanguinetti, M. op.cit. p.116
10 Viscardi, R. (2006) Celulosa que me hiciste guapo: el tango Merco-global, Lapzus, Montevideo.
11Heidegger, M. (2001) Conferencias y artículos, Serbal, Barcelona, p.16.
13Ver en este blog “Chile: una cordillera de abstención ante más de lo mismo” http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2017/12/chileuna-cordillera-de-abstencion-ante.html
14La genealogía del progresismo ha sido enfocada colectivamente en García, F. Baccino, D. (compiladores) Lecturas del Progreso (2016) Maderamen, Montevideo.
15 Viscardi, R. (2005) Guerra, en su nombre. Los medios de la guerra en la guerra de los medios, Editorial ArCiBel, Sevilla.
16Marramao, G. (2006) Pasaje a Occidente, Katz, Buenos Aires, p.55.
17Sierra, F. (ed.) (2016) Capitalismo cognitivo y economía social del conocimiento, Ciespal, Quito.

31.12.17

                                     



2017: debacle del progresismo, horizonte de contragobierno


1a. quincena, enero 2018


                                         
    Dos paliativos al descrédito del progresismo



Muchas veces una circunstancia particular resume el sentido de un período en su conjunto. Tal es el caso  de la protesta del diputado blanco Javier García (1) ante la fiesta barrial en que fuera quemado, repleto de fuegos de artificio,  un muñeco que representaba a Raúl Sendic hijo (tal como otros años en la misma fecha, vecinos del mismo barrio montevideano hicieran con figuras mediáticas, como Mujica, Luis Suárez, etc.). ¿Por qué el parlamentario conservador que participara enérgicamente de la campaña de denuncias contra Sendic sale al cruce y protesta airadamente ante el cuestionamiento popular de un adversario?

No sólo sorprende la reacción del político opositor ante la necesaria diversidad de opiniones políticas entre los vecinos que participaron en la quema, sino sobre todo porque la misma condescendencia con un adversario largamente denostado intervino cuando la Asamblea General aceptó la renuncia de Sendic, nada menos que a la presidencia del órgano legislativo (que ocupaba en calidad de vicepresidente del gobierno en ejercicio).  La sesión que debiera haber marcado el devenir parlamentario duró, como se recordará, apenas pocos minutos, consensualmente abreviada tras la renuncia de los opositores a denunciar a quien imputaron prolongadamente por medios de prensa. García parece colocar las barbas políticas propias en remojo, en razón de imputaciones análogas a las que sufriera Sendic, pero que pesan al presente sobre autoridades públicas emanadas de su propio partido. Tanta solidaridad inter-partidaria expresada bajo forma de recato polémico se vuelve, con un efecto de boomerang,  contra el propio progresismo (en este caso, encarnado por Sendic como una de sus "figuras jóvenes") que supuestamente se preserva del escarnio público,  en cuanto denota hasta qué punto el establishment conservador ha incorporado al progresismo como un engranaje a preservar, en aras del buen funcionamiento del "sistema de partidos".

En cuanto este "buen funcionamiento" aumenta la desigualdad, la exclusión y la marginalidad (en provecho de la integración a las pautas de la globalización de quienes lo logran y en detrimento del resto), el progresismo no puede dejar de ser percibido como "más de lo mismo", con la consiguiente pérdida de apoyo articulado y efectivo. ¿Sería necesario volver sobre el resultado electoral chileno de este diciembre 2017, el  cuestionamiento al PT brasileño o el aislamiento ideológico del peronismo en la Argentina? Afirmar que el dominio de los medios por la derecha determina por sí solo ese proceso se encuentra claramente desmentido por el ejemplo de Venezuela (por encima de las diferencias que se pueda tener con el manejo del poder de Estado en ese país), o incluso por el apoyo que sigue conservando Evo Morales. Como señal de un potencial desactivado, el reclamo de un sesgo anticonservador sostiene a figuras tan desgastadas como Lula, percibido mayoritariamente como "mal menor" en medio del descrédito generalizado del sistema de partidos.    

Tras el repliegue neoliberal de inicios de siglo en el sur del continente y la consiguiente tentación de "llegar al gobierno" por una vía tan facilitada como ambigua, el progresismo se identificó con una estrategia puramente electoral y no cuenta con planteo de recambio ante el fracaso en las urnas. Tal como parece cundir en ciertos medios la lectura de la derrota de Guillier,(2) cuando se persiste en considerarla evitable, se presentan dos horizontes para retener votos, una vez abandonada la ilusión de ganarlos por fuera del área de pertenencia progresista: por un lado, conservar una referencia a la izquierda histórica, que parezca ofrecer un "mal menor" ante el avance de la derecha; por otro lado, encontrar una reactivación en reivindicaciones sociales que admitan ampararse en el paraguas estatal, habilitado por un electorado progresista.


     La Iglesia Universal del Estado



La referencia a la izquierda histórica, ha pasado a ser una mera referencia histórica, desde que el "Orden Mundial" registra fracasos tales como la salida de EEUU de los tímidos acuerdos para limitar el cambio climático, el crecimiento del neo-nazismo en Europa o la imposibilidad de derrotar a la derecha por la "vía inmediata" de la institucionalidad (Podemos en España, Syriza en Grecia, Frente Amplio chileno y un largo etc.). Queda la posibilidad de generar "sentimiento progresista" en torno a la nostalgia neocristiana de "un Nuevo Orden" donde se reencuentren las buenas intenciones con las acciones al portador. Esta estrategia de "paz y amor de Estado" tuvo un adalid mediático planetario, en la figura de "el presidente más pobre del mundo": José Mujica.

 Sin embargo 2017 debiera ser considerado el "año negro" del amigo de Rockefeller, Soros y la marihuana. El año empezó con el clímax del escándalo de Almagro, figura que Mujica promovió a partir de un cargo de embajador en China, elevó después a ministro de Relaciones Exteriores de su gobierno y lanzó finalmente a la candidatura de Secretario General de la OEA (Organización de Estados Americanos). La criatura se reveló digna de su creador, pero menos dotada de escrúpulos estratégicos, hasta llegar a ser corregida en plena Asamblea General de la OEA por la derecha continental, a la que no le conviene tanta impudicia pro-imperial. 2017 siguió para el expresidente uruguayo con la derrota del candidato de su sector (MPP) en las internas para la presidencia del Frente Amplio: Alejandro Sánchez. Esta derrota es una señal política mayor, porque revela que el apoyo electoral con que cuenta Mujica, lejos de sustentarse en la militancia frenteamplista, es extra-partidario y se ubica entre los sectores menos movilizados de la población, con el consiguiente peligro de que otra figura populista -que ya asoma a través del mismo perfil de "líder-popular-de-origen-humilde" con el empresario "self made man" Edgardo Novick- liquide o erosione un caudal electoral (el voto es obligatorio en el Uruguay) fundado en la mera adhesión mediática.

Hacia mediados del año Raúl Sendic, otro de los  "candidatos probeta" diseñados en el laboratorio mujiquista, que no sólo sintetizó offshore a Almagro y Sendic-hijo-, protagonizó una caída en pérdida ante la opinión pública, que vino a sumarse a los estigmas que ya por entonces acosaban al "guerrillero arrepentido". Pero el año fatídico de "el Pepe" no había tocado aún a su fin y vino a sumarse la desgraciada idea de convocar a una conferencia pública de Noam Chomsky, sugerido a la opinión pública con perfil de  "compañero de ruta". Chomsky vertió sobre el atribulado expresidente sentado a su lado varios baldes de agua fría (aunque no fue su compañero de mesa el único de los presentes que los sufrió), al señalar que contando con condiciones inicialmente favorables, los progresismos latinoamericanos habían aumentado desde principios de siglo la dependencia y el subdesarrollo relativo de sus propios países.(3) Ninguno de esos fiascos alcanza, sin embargo, los ribetes del sarcasmo que galardona al expresidente, una vez que el sistema bancario mundializado veda la gestión, incluso a través de la banca estatal uruguaya, de la recaudación obtenida por la "marihuana legal" en el proceso de bancarización (propiciado por el mismo "Pepe").(4) El efecto de descrédito no podía ser más estridente: una medida supuestamente adoptada para favorecer la integración social (vía la disminución del narcotráfico y supuestamente de la delincuencia), es boicoteada por la misma globalización que se predica como desiderátum integrador para la sociedad uruguaya.


 Representación y grupos de presión



El segundo paliativo consiste en identificar reivindicaciones de movimientos sociales, emanados del movimiento feminista, de los derechos de minorías discriminadas y una pluralidad de sectores crecientemente diferenciados en la sociedad, con la legislación habilitada por el progresismo. Este paliativo va en sentido exactamente opuesto a la percepción de un "mal menor", en cuanto recupera para el campo progresista una referencia de escaso desgaste histórico, pero presenta mayores dificultades desde el punto de vista de la recuperación política de la reivindicación.

Los movimientos sociales surgen en los años 60' con una pluralidad de estrategias e intereses que involucran diversamente a la comunidad, diferenciándose de una lectura lineal del destino histórico de la modernidad. Tal destino era  concebido hasta entonces como articulación jerárquica de un único proceso social  (sostenido en los sindicatos obreros) con una estructura partidaria que lo dirigía verticalmente. Gestados en esa diferenciación política y más allá de los precedentes de luchas históricas (de las mujeres, contra el hacinamiento de las ciudades industriales, etc.), esos movimientos   cuestionan  originariamente la malversación tecno-política, que  convierte la racionalidad supuestamente liberadora en el más eficaz instrumento de dominación (conviene recordar que los golpes de Estado de los 60/70 en América Latina, provienen de la "racionalidad" de la Guerra Fría, efecto a su vez,  de la disuasión tecnológica nuclear, que dividía el globo en dos "bloques": Este/Oeste).

Pretender incorporar los movimientos sociales a una racionalidad legislativa de Estado equivale a intentar mezclar el agua con el aceite, en cuanto la racionalidad representativa no admite, sustentada en la propia unicidad de la noción de soberanía (nacional y popular, pero igualmente una e indivisible), una diversidad de lecturas superpuestas. Sustentada en su propio potencial de vinculación autónoma - acrecida gracias a la comunicación por redes, la creciente diversificación de la comunidad es el referente principal de la ya proverbial crisis de (la) representación. El intento de recuperar para el Estado un devenir de tal entidad histórica votando leyes en el Palacio Legislativo, no representa sino cierta ecuación urgida entre necesidad electoral e inocuidad pública. Conviene al respecto analizar la contraposición entre la curiosa unanimidad con que el Senado sanciona reivindicaciones feministas, declaradas poco después inaplicables por la Suprema Corte de Justicia ante la carencia de recursos suficientes (que también vota el Parlamento), mientras el movimiento ecologista que debiera beneficiarse del mismo bálsamo progresista se encuentra, particularmente en el Uruguay, en franco conflicto con las medidas legislativas adoptadas en el mismo período (en particular la Ley de Riego, destinada a fomentar la apropiación capitalista del agua).

Sería asimismo erróneo suponer que los movimientos sociales se pasean incólumes bajo las columnatas del Palacio Legislativo. Una vez que la perspectiva institucional gana a protagonismos que debieran sustentarse en la transformación de los vínculos comunitarios y cundir sobre el Estado desde ese margen de autonomía, las actuaciones organizadas en función de un resultado legislativo quedan prisioneras del cálculo de probabilidades formales, ante todo, las electorales. Por esa razón ciertos sectores de los movimientos sociales tienden, una vez seducidos por el mismo facilismo inmediatista que llevó al progresismo a su actual fracaso, a asemejarse ante todo a grupos de presión, tal como en el pasado la representación pública generaba una carga adicional, en determinados sectores, que habilitaba la "sobre-representación" -es decir, la capacidad de presión institucional. Los aparatos de los partidos comunistas se especializaron, tras el giro estalinista de la Unión Soviética, en esta perversión de las estructuras institucionales supuestamente democráticas, generando precisamente una de las más sistemáticas lecturas del "progresismo" (siempre y cuando favoreciera al aparato del Partido Comunista y a la estrategia internacional de la Unión Soviética). (5)

El desbarajuste que sufrió la noción de actuación "políticamente correcta" -es decir moralizada desde un criterio normativo- en su propio contexto originario, una vez que la victoria electoral de Trump puso en evidencia el doblez propio de toda moral, debiera suponer la advertencia más severa para las estrategias sociales sustentadas en "logros legislativos". Con el agregado de que la tradición política y constitucional latina dista mucho de la transformación normativa paulatina y puntual de los contextos anglosajones. A diferencia de estos últimos, la tradición de la soberanía popular que proviene de la Revolución Francesa somete cada transformación legal a un escrutinio ideológico previo y general, que debe en primer término superar el filtro de la adopción partidaria. Razón de más para prever que la recuperación partidocrática y electoralista de los movimientos sociales estará al orden del día, promovida por un sistema de partidos cada vez más cercado por la transformación de las costumbres y cada vez más aislado de una base social crecientemente diferenciada, en su propio contexto, pero aún en mayor medida ante una representación institucional de Estado.


     El horizonte del contragobierno


El horizonte del contragobierno ha alcanzado particular relieve durante 2017, en cuanto este año ha sido marcado por el evento trascendente de la declinación de soberanía por parte del gobierno uruguayo. Conviene recordar que la oposición partidaria, lejos de oponerse al desarrollo con base en la inversión transnacional en el país, ha declarado su acuerdo de principio con ese designio. Al suscribir un acuerdo previo a la decisión de la transnacional UPM de invertir en el Uruguay, pero supeditado al cumplimiento por parte del Estado uruguayo de determinadas exigencias que serán oportunamente evaluadas por la empresa, el gobierno uruguayo ha sellado institucionalmente la declinación de la soberanía nacional en un contexto de globalización.(6) Desamparada por la defección representativa, la población deberá sostener en el contragobierno la defensa de los intereses propios de la comunidad uruguaya.

En correlación con esta creciente integración al mercado mundial, el Estado ha desarrollado en los últimos años una dinámica de control de la opinión pública, destinada a estigmatizar a corrientes de opinión caricaturizadas, con la complicidad de ciertos medios de comunicación, como sistemáticamente opositoras y necesariamente contrarias al sentimiento mayoritario. De esta forma se configura una perspectiva de "Criminalización mediática de la crítica", que constituye la contracara funcional de la integración al proceso de globalización, en cuanto se condiciona la integración social a la aceptación de cierta fatalidad de un único proceso mundial. La transgresión de la normalidad globalizadora se convierte, por consiguiente, en transgresión del orden público, sancionada inicialmente -aunque no exclusivamente- a través de la exclusión mediática.

Con ese propósito tuvo lugar contra Casa de Filosofía, nucleamiento de estudiantes y profesores que edificaron un espacio de libertad crítica, un procedimiento policial acompañado de cierta difusión periodística, que intentaba poner en escena una actuación políticamente marginal.(7)  Una atinada decisión judicial y una declaración del colectivo de Casa de Filosofía hicieron fracasar el operativo destinado a descalificar una propuesta insumisa, de forma que se abrió paso a un efecto genuino de contragobierno.



(1) "La quema del "Judas Sendic" en La Blanqueada despertó elogios y críticas" Montevideo Portal (25/12/17) http://www.montevideo.com.uy/Noticias/La-quema-del-Judas-Sendic-en-La-Blanqueada-desperto-elogios-y-criticas-uc6

(2) Martínez, A. "La candidatura de Guillier prometía ser la revelación en Chile, pero sufrió el desgaste de la campaña" La Diaria (27/12/17) https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/12/la-candidatura-de-guillier-prometia-ser-la-revelacion-en-chile-pero-sufrio-el-desgaste-de-la-campana/

(3) Ver en este blog "Caradamianto, el caradura mediático" http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2017/07/caradamianto-el-caradura-mediatico-1a.html

(4) Ver en este blog "Bancarizar el porro o fumarse la globalización: el salto al vacío mediático" http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2017/08/bancarizarel-porro-o-fumarse-la.html

(5) Ver en este blog "Entropía representativa y grupos de presión: surge el partido Nacional-Globalista" http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2017/08/entropiarepresentativa-y-grupos-de_36.html

(6) Ver en este blog "UPM-ROU: Agradecimientos" http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2017/11/upm-rouagradecimientos-2.html

(7) Ver en este blog "Memorias de Ibero Gutiérrez: la edición como sedición" http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2017/05/memoriasde-ibero-gutierrez-la-edicion.html


















18.12.17

Chile: una cordillera de abstención ante más de lo mismo

2a. quincena, diciembre 2017

Una señal más trascendente que trasandina

La abstención mayoritaria en el cuerpo electoral chileno, que votó incluso en número menor hoy en el balotaje presidencial -cuando se encuentra simplificada y polarizada la opción-1 es una señal más trascendente que trasandina, en cuanto cristaliza una anticipación histórica que es la clave de la significación política chilena. 

En 1964 la victoria de la Democracia Cristiana conllevó un reformismo económico que anunció la senda que seguiría Salvador Allende en 1970. Conviene recordar que el contexto latinoamericano señalaba por entonces la presión de EEUU para aislar a Cuba en el marco de la Guerra Fría, circunstancia estratégica que marca un hito en el pronunciamiento a favor de Allende. Este precedente explica no sólo la enorme sensibilidad en Europa ante el golpe de Estado que condujo al asesinato del presidente chileno, sino además su lectura como anuncio de una contraofensiva generalizada (incluso en Europa) de EEUU, en razón de la 1a. crisis de hegemonía (ofensiva guerrillera en Vietnam, invasión soviética de Praga, surgimiento del “peruanismo”) que sufrió el mapa político mundial cristalizado en el encuentro de Yalta en 1945 (Roosevelt, Stalin, Churchill).

Pero asimismo fue el espectro político chileno de izquierda el primero en interpretar, tras el surgimiento del “eurocomunismo” hacia fines de los 70', el aggiornamiento que significaba incorporar la sensibilidad política surgida en los 60' al legado socialdemócrata europeo tradicional. El Partido Socialista chileno fue en particular, una de las primeras formaciones latinoamericanas que supo incorporar la pluralidad ideológica de la democracia como bandera de izquierda, siguiendo el camino que llevó al “Programme Commun” al gobierno en Francia y a los partidos antifranquistas encabezados por el mismo partido socialista en España al gobierno, a mediados de los 80', en el marco de procesos similares pautados por la caída de las dictaduras “remanentes” europeas (Portugal, Grecia).

La victoria de la coalición de centro-izquierda denominada “Concertación” marcó el camino desde Chile, para toda Latinoamérica, de un neoliberalismo con rostro (y sin rastro) de izquierda. Así la Concertación marcó el camino (más de una década antes) que seguirían el gobierno del PT de Lula (pautado además por una corrupción que no fue exclusivamente ideológica) y el Frente Amplio en el Uruguay, que aumentó tanto la desigualdad y la marginalidad como el descontento a su izquierda.

Finalmente el movimiento de los estudiantes “pingüinos” chilenos marcó, desde 2006, el lugar predominante de los movimientos contra-institucionales en el marco de la globalización y por si algo faltara de anticipación, con un gobierno de “izquierda”. El movimiento estudiantil chileno no sólo anticipó la índole de movilización de “Indignados” en España y más recientemente de “La nuit debout” en Francia, sino que además por su articulación con el conjunto del espectro social chileno -en razón de la hipoteca financiera que la privatización de la enseñanza hizo pesar sobre las familias-, señaló que el movimiento social era capaz de sesgar el curso del espectro político, provocando la derrota de Piñera en 2013 y ahora indirectamente la de Guillier.

Este último acontecimiento es determinante para los procesos que -como el uruguayo en primer lugar- guardan un “aire de familia” con el devenir chileno. El crecimiento de la abstención contra todo lo esperado en la “2a vuelta” -inesperado no sólo por la polarización que significa un balotaje, sino además por el indisimulable cuño neoliberal del empresario-ex-presidente Piñera- señala que el chantaje estalinista de "la amenaza de la derecha", sustentado en una fatalidad de las etapas históricas con desenlace dualista, no cunde más en un mundo tan integrado como desigual (Chile y Uruguay son los dos países históricamente más marcados en Latinoamérica por la ortodoxia pro-soviética). Tan integrado que un gobierno de derecha equivale a la sensatez -sobre todo macro-económica y neo-liberal- de uno de izquierda, tan desigual que una clara y esclarecedora mayoría se abstiene de votar en uno de los países más politizados del planeta. La celebración conjunta de los dos candidatos con posterioridad al comicio, el perdedor llevado a felicitar al triunfador porque los une el mismo país y el vencedor subrayando todo lo que podía adoptar del programa de su contrincante, muestra a las claras que el Chile del que se felicitan recíprocamente, no es sino el de un 46 y poco más por ciento, con un “afuera que se abstiene” mayoritario.

Volvé Pepe !!

La anticipación histórica característica de la idiosincracia política chilena también puede leerse como temeridad en la actualización. Así como la nostalgia autocomplaciente y bienpensante de los uruguayos puede leerse como prudencia ante derivas inciertas. No se trata de virtudes per se sino de registros que señalan pautas idiosincráticas, en el Uruguay por demás explicables en razón de un contexto regional siempre dispuesto a la demasía del tamaño -contencioso por esta bisagra geopolítica rioplatense, que ya comenzó entre portugueses y españoles-.

Por esa razón sería un error leer la victoria de Piñera como un “contagio generalizado” al Uruguay. Si por algo se caracteriza el Uruguay es precisamente por su “barrera inmunológica” a todo contagio que se presente como trascendente -por la endeblez relativa en la región- y este virus de la abstención chilena es un acontecimiento mayor: el “Frente Amplio” chileno, heredero del movimiento estudiantil que alteró el mapa político del país trasandino determinó, con su abstención relativa, la derrota -y por cerca de 10% de los votos emitidos- de la izquierda histórica chilena.2

Por lo mismo no conviene interpretar la recuperación del “Frente Amplio” (ahora el uruguayo) en las recientes encuestas como efecto de razones “internas”.3 La extrema sensibilidad uruguaya al proceso internacional lee, particularmente entre los “frenteamplistas descontentos”, la victoria de Macri en la Argentina con su secuela tan opresiva como represiva, así como la desarticulación creciente de la protección social en el Brasil neo-golpista, como una amenaza en ciernes. ¿Podría la población que en medio del auge privatizador de los 90' salvaguardó las prósperas empresas estatales uruguayas, resignarse a perder lo que interpreta como un “paraguas público ante la desigualdad”? ¿Cómo olvidar el peso demográfico de los pasivos en una población uruguaya no sólo envejecida, sino además gerontocrática, ahora de cara a la “rebaja de las jubilaciones” macrista?

Ante el temor a una reiteración uruguaya del caso chileno cabe esperar, no sólo la insistencia de grupos de presión orquestados con el Frente Amplio (uruguayo) en favor de lo “políticamente correcto” -que importado de EEUU significa, en la traducción partidocrática uruguaya, el “ninguneo” de la crítica o la difamación ideológica, sino además el clamor por “parar la amenaza de la derecha”.

Para una actitud tan defensiva la participación de Mujica en favor del derrotado (tras los fiascos que encarnara al perder las internas del Frente Amplio, luego amonestado en persona por Chomsky4 y finalmente tras “fumarse la bancarización del porro”,5 posiblemente mañana un enjuiciamiento ético)6 pasará desapercibida, desde que los encuestadores (que han vuelto a fracasar ahora en Chile como en todos lados últimamente) aseguren que “el Pepe” es el candidato más popular. O alguien tan próximo a él que se contagie de la misma “popularidad”.

Más de lo mismo, no dejará de dar el mismo resultado. Si “el Pepe” o su placebo triunfan en 2019, generarán un descontento aún mayor que el que hoy lleva a ver crecer, a partir y hacia afuera de la “izquierda histórica”, una “extra-izquierda”. Si fracasa, igualmente la derecha no hará sino más de lo peor. Quizás convenga sumar a la actualización permanente de los chilenos el criterio precavido de los uruguayos, para entender que pasó el tiempo de los elencos de Estado, al tiempo que se decide por fuera del sobre de votación.


1Piñera vuelve a La Moneda y celebró junto al derrotado” El Observador https://www.elobservador.com.uy/pinera-vuelve-la-moneda-y-celebro-junto-al-derrotado-n1152640
2Sebastián Piñera sacó ventaja cercana a los 10 puntos a Alejandro Guillier” Montevideo Portal (17/12/17) http://www.montevideo.com.uy/Noticias/Sebastian-Pinera-saco-ventaja-cercana-a-los-diez-puntos-a-Alejandro-Guillier-uc669977
3Bottinelli, O. “La rotación de los vientos” El Observador (15/12/17) https://www.elobservador.com.uy/la-rotacion-los-vientos-n1152363
4Ver en este blog “Caradamianto: el caradura mediático” http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2017/07/caradamianto-el-caradura-mediatico-1a.html
5Ver en este blog “Bancarizar el porro o fumarse la globalización: el salto al vacío mediático” http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2017/08/bancarizarel-porro-o-fumarse-la.html
6Definen este lunes si investigan a la empresa Tenfield y al Pato Celeste” Montevideo Portal (17/12/17) http://www.montevideo.com.uy/Noticias/Definen-este-lunes-si-investigan-a-la-empresa-Tenfield-y-al-Pato-Celeste-uc669964

29.11.17

Ciencia y Tecnología en demasía: la demostración en exceso

1a. quincena, diciembre 2017


Ciencia y Tecnología de Multitudes


Un refrán del francés pone de relieve el margen que desborda toda formalidad del conocimiento: “Cuando se quiere demostrar en demasía, se termina por demostrar lo contrario”.1 El elogio público desmedido a la actividad en Ciencia y Tecnología se traiciona por exceso, cuando se lo coteja con la actual polémica sobre los fondos estatales destinados a ese sector socio-profesional.

Inicialmente, una carta que recibió el apoyo masivo de investigadores -sobre todo entre quienes integran el Repertorio de la ANII (Agencia Nacional de Investigación e Innovación), entre ellos quien suscribe- reivindicó la insuficiencia de los fondos destinados desde el ámbito gubernamental a la actividad investigativa.2 Un elemento que se destacaba en el texto era, asimismo, la acusación dirigida contra el actual directorio de la ANII y centrada en la persona de su presidente, Fernando Brum, de seguir una política de transvasamiento de fondos lesiva para la investigación fundamental. A su vez, el directorio de la ANII respondió conjuntamente ante la opinión pública, con consideraciones relativas a la administración presupuestal, sin dejar de adherir al reclamo de mayores fondos para la investigación en su conjunto.3

Hasta aquí, todo forma parte de la habitual apelación de distintos grupos y sectores -un nucleamiento de investigadores por un lado, el directorio de una institución estatal, por el otro-, que dirigen sus reclamos y descargos a la opinión pública, con el propósito de ampliar el apoyo con que cuentan, de neutralizar efectos adversos, o incluso, de alcanzar un objetivo institucional.

Lo que deja perplejo ante esta típica pugna entre sectores y grupos por la obtención o incluso la administración de recursos, es la abismal contraposición que surge cuando se la coteja con el aura beatífica que rodea en los medios, ya desde largo tiempo atrás, el aporte de la Ciencia y la Tecnología al desarrollo del país, cuando no, a la “pública felicidad”. Una notoria campaña mediática se destaca no sólo por la diversidad de las instituciones (públicas, privadas, medios de prensa) y de sectores de opinión que la protagonizan, sino ante todo por la exaltación al unísono del futuro venturoso que fatalmente acarreará, para el Uruguay, el desarrollo en Ciencia y Tecnología.

Mientras entran en conflicto quienes debieran alcanzar un logro comunitario, la apología de una misión cognitiva que se presenta tan ineluctable como transparente no deja de plantear interrogantes, justificadas y preocupantes, sobre todo porque se invoca ante todo el bien común (es decir, en este caso, el de terceros).

Quizás convenga, para situar las proporciones del asunto, considerar algunas perlas de un ya dilatado y cargado collar de acciones publicitarias:

-Por si faltara, con la ANII, la UTEC (Universidad Tecnológica), el Instituto Pasteur y la Academia de Ciencias “creaciones institucionales” destinadas a Ciencia y Tecnología, cada una con su propia política de difusión, acaban de ser creadas la Secretaría de Ciencia y Tecnología en la órbita de presidencia de la República y la Dirección para el Desarrollo de la Ciencia y el Conocimiento en el Ministerio de Educación y Cultura. Esta última dirección invita a una “1a. Jornada de Reconocimiento a la Ciencia”. La actividad se dirigirá al reconocimiento “de los investigadores consolidados y a nuestros futuros científicos”, pero contará asimismo con un espectáculo que incluye la presencia de un divulgador y las actuaciones de artistas.4

-Distintos órganos de prensa no sólo presentan secciones específicas destinadas a “Ciencia y Tecnología”, sino que además algunos han desarrollado líneas periodísticas, no ya de divulgación, sino incluso de promoción del perfil socio-profesional del investigador. Se destaca en este terreno del culto a la personalidad académica “reconocida” (vimos que incluso la Dirección para el Desarrollo de la Ciencia y el Conocimiento se adelanta al presente y reconoce a “futuros investigadores”), el sesgo que la galardona no sólo con el saber, sino además con el humor, la simpatía y hasta un lado “light” pero humano, que disuelve con efecto de “diversión” el prejuicio con que se presenta, como árido e insulso, el camino de la ciencia y la tecnología.5

-La propia emisión televisiva se ha hecho cargo de presentar a los científicos uruguayos con viso de próceres de la patria. Así contamos en TNU (Televisión Nacional del Uruguay) con el programa Sobre hombros de gigantes, que retoma la senda trazada por algunas ediciones de libro, donde se esbozaba la misma semblanza de epopeya-científica-nacional-uruguaya.6


Ciencia y Tecnología del sinsentido


Quizás aporte a la comprensión de cierta paradoja, que surge cuando se contrapone la apología mediática del conocimiento (que debiera suscitar tantas unanimidades como exige una finalidad incuestionable) al conflicto por recursos, recapitular algunos episodios que constituyen antecedentes significativos de una confrontación aparentemente sin sentido, al menos, tal como se encuentra habilitada la información para la opinión pública en los medios de comunicación.

-En 2013 una primera postulación del actual presidente de la ANII, Fernando Brum, surgida de la conducción del propio organismo, fue cuestionada por cierto entorno del por entonces presidente Mujica, quien no tuvo empacho en intervenir para dilucidar un conflicto a favor propio en un organismo estatal no autónomo.7

-Un informe elaborado por científicos de la facultad de Ciencias8 que advertía del riesgo de contaminación, ante el emprendimiento celulósico de Botnia sobre el Río Uruguay, fue cuestionado en 2006 por medio centenar de científicos vinculados a la Sociedad de Ingenieros y la Facultad de Química.9

-La investigadora María Eugenia Jung describe las condiciones contextuales en que tuvo lugar la creación en 1961 del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICYT) en el (por entonces) Ministerio de Instrucción Pública. Ese organismo ministerial se instala poco después de la obtención de la autonomía legal por la Universidad de la República y refleja la orientación de la primera “carta de intención” firmada con el FMI, tras la victoria electoral del Partido Nacional en 1958. Esta novedad institucional traducía la orientación “panamericanista” que adquiría la Doctrina de la Seguridad Nacional, formulada por los EEUU en el marco de la Guerra Fría, en cuanto el vector tecnológico pasaba a formar parte, para aquel país, de la panoplia militar. La creación del CONICYT es vista con buenos ojos, señala Jung, por un núcleo de científicos uruguayos, aprensivos ante la “politización” que acarreaba la lucha por la Ley Orgánica, en cuanto podía significar, una vez alcanzado el objetivo autonomista, una limitación para la libertad de investigación.10

Tanto la referencia de Jung a la Doctrina de la Seguridad Nacional en el marco de la Guerra Fría, como la conformación de un corporativismo de investigadores, coinciden con la descripción que hace Foucault del surgimiento de una sinergia política de los colectivos de científicos en Verdad y Poder. El filósofo insiste en que la proyección política de los científicos no pasa por un ascendiente sobre las masas, que se vincularía a la divulgación, ya que de todas formas, teniendo conciencia o no, las masas están involucradas. Tampoco supone el mero efecto de aparatos de clase o de Estado, ya que si bien estos enmarcan el desarrollo científico, connotan ante todo la significación estratégica del sector socio-profesional en términos de poder. Ni tampoco finalmente es decisiva la ideología cientificista, ya que de hecho no todos los científicos la sostienen, sino que por el contrario, debe entenderse ante todo la reversión del significado de la verdad en vector político.11

Esta transformación es leída por Foucault como efecto del nuevo rol de los científicos después de la 2a Guerra Mundial (en razón de la propia incidencia de la tecnología nuclear). Desde la perspectiva de los movimientos sociales nacientes, el mismo autor la percibe como un ariete contra el poder de Estado, así como un recurso a preservar de la influencia de los partidos, ante todo la del Partido Comunista. Verdad y Poder expresa, a mediados de los 70', la perspectiva de una lucha contra el poder de Estado con cierta participación socio-profesional, diferenciada y revulsiva, de los científicos.

Sin duda muchos de los investigadores que firmaron la carta dirigida la semana pasada al presidente de la República entienden que la actividad investigativa corresponde a un designio de desarrollo nacional, e incluso suponen que la política partidaria y el Estado-nación pueden y quieren jugar un rol dinamizador y articulador en esa perspectiva. El balance que hacía Foucault en los 70', en cuanto sostenía una vectorialidad socio-profesional de la tecno-ciencia, debe además comprenderse, al día de hoy, en términos de un proceso de articulación mundialista, que lo potencia estructuralmente y lo proyecta hacia un contexto de globalización.

Sin necesidad de recurrir a un bagaje téorico que se ha desarrollado estos últimos años, en particular en torno a la inscripción del saber tecnológico y científico entre los vectores de la integración mundialista, la propia lectura de la contienda que se entabló en el Uruguay días atrás entre distintos grupos de académicos, pone de relieve la transformación mundialista que se incorpora bajo el rótulo de “desarrollo tecno-científico”.


Ciencia y Tecnología Empresarial


Un grupo entre los firmantes de la carta al Presidente Vázquez dirige, pocos días después, un texto de toma de posición ante el debate desarrollado en pocos días.12 Tras declararse parte de la “sociedad del conocimiento”, los firmantes desarrollan una descripción de la situación del sector académico que integran, en cuanto esa situación permanece incambiada desde largo tiempo atrás. Señalan lo lejos que se está de obtener un financiamiento de la magnitud del 0,1 % del PBI para el sector, la necesidad de multiplicar entre 3 y 10 veces el número de investigadores, así como el costo de la formación específica y el alto riesgo de pérdida de quienes se encuentran habilitados, una vez que han alcanzado las calidades que se requiere.

Una vez llegados a este punto del balance, surge un subtítulo del texto de por sí sugestivo: “Inserción de investigadores e investigación extra-académica”. Los autores se interrogan, a continuación, acerca de la situación socio-profesional de los investigadores, se preguntan por la viabilidad de la actividad tecno-científica en el país y encuentran la respuesta en la inserción de los laboratorios, "en todo el mundo", en “empresas de un porte significativo”. El razonamiento que sigue identifica estas empresas con las empresas públicas del Uruguay, así como con intendencias, direcciones de ministerios o instituciones como el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA). Esta secuencia de organismos explicita lo que se entendía por “extra-académico” en el subtítulo que introducía el pasaje: se trata de actividad investigativa contratada por el propio personal político y puesta bajo la conducción directa o indirecta de la órbita partidaria, nunca de la orientacion académica autónoma.

El texto no deja de apelar una vez más a una campaña de opinión pública destinada a persuadir indirectamente al estamento partidario, a través de la difusión de las bondades de la actividad científica para el país, con el fin de obtener los recursos necesarios (es decir,de habilitar “Ciencia y Tecnología" como ítem de plataformas político-electorales). Por último el planteo no deja de cerrarse subrayando la cooperación posible que se evidencia, según los firmantes, en un contexto de conciliación de intereses.

Muy distinta ha sido la opinión del Rector Markarián con relación a esta coyuntura abierta por la carta al presidente de la República. Tras señalar que personalmente no firmó la carta en razón de la investidura de Estado que ocupa, Markarián subrayó que el presupuesto de la universidad sólo creció significativamente en el primero de los tres períodos de administración frenteamplista, mientras por otro lado la UTEC no logra despegar en número de estudiantes, circunstancia que sigue sumando matrícula a la Universidad de la República. Esta última observación es clave: incluso en aras de un proyecto tecnológico, los aparatos estatales pro-empresariales no logran cautivar la demanda estudiantil.13

Quizás porque un saber puesto al servicio de una empresa, sea esta nacional o privada, no dejará de articularse con el criterio del efecto inmediato que sostiene toda empresa, por su propia índole vinculada a la gestión de recursos, a los intereses de los clientes y a la obtención de ganancias. ¿Podrían las empresas públicas, por ejemplo, brindar una alternativa al respecto, cuando el propio Estado acaba de firmar un acuerdo por el que sujeta el destino de la inversión pública, a iniciarse desde ya, a la decisión futura de una empresa extranjera?14


1“A trop vouloir démontrer, on finit par démontrer le contraire”.
2“Carta abierta de los investigadores al Presidente Dr. Tabaré Vázquez”, Voces (23/11/17) p.2.
3“La posición de la ANII” La Diaria (22/11/17) https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/11/la-posicion-de-la-anii/#!
5Slonitsky, D. “¿Quiénes son los científicos más sexies?” El Observador (25/11/17) https://www.cromo.com.uy/quienes-son-los-cientificos-mas-sexies-n1145166
7“Batalla política en la designación del presidente de la ANII”, Uypress (18/04/13) http://www.uypress.net/auc.aspx?39424
8“La uruguaya Universidad de la República advierte el impacto negativo de la instalación de las pasteras” Zoom (2/06/06) http://revistazoom.com.ar/la-uruguaya-universidad-de-la-republica-advierte-el-impacto-negativo-de-la-instalacion-de-las-papeleras/
9Viscardi, R. “Narciso en el espejo de La Haya”, Compañero, http://www.pvp.org.uy/viscardi6.htm
10Jung, M. “La UDELAR y la creación del CONICYT: debates y conflictos (1961-1964)” Revista Encuentros Uruguayos, Vol. 1, No. 1, Diciembre 2013, pp.32-49. http://www.academia.edu/6803352/La_UDELAR_y_la_creaciC3%B3n_del_CONICYT_debates_y_conflictos_1961-1964_
11Foucault, M. (1979) “Verdad y Poder” en Microfísica del poder, Ediciones de la Piqueta, Madrid, p. 187 http://www.pensamientopenal.com.ar/system/files/2014/12/doctrina39453.pdf
12"¿Por qué más de 1000 investigadores firmaron una carta abierta en menos de 24horas? La Diaria (25/11/17) https://findesemana.ladiaria.com.uy/articulo/2017/11/por-que-mas-de-1000-investigadores-firmaron-una-carta-abierta-en-menos-de-24-horas/#!
13Markarián: en el tercer gobierno del FA cayó la inversión universitaria”, El Observador (27/11/17) https://www.elobservador.com.uy/markarian-el-tercer-gobierno-del-fa-cayo-la-inversion-universitaria-n1145811